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Su majestad imperial Silverio: una dosis de intensidad

Autor: 
jesus.reyes

 

El artista rompió estereotipos con su presentación en los 25 años de Rock al Parque.

Silverio, el hijo pródigo de Chilpancingo, México, llegó al escenario Lago del Parque Simón Bolívar con un traje de lentejuelas brillantes con el que logró reflejar el sol que no se vió en la última tarde de Rock al Parque. La lluvia fue irrelevante para los asistentes que se contagiaron de su ímpetu y rebeldía, plasmado en mezclas setenteras, compuestas por su electrónica primitiva y sonidos característicos del punk.

El artista de la escena underground mexicana inició el controvertido show saludando a todos los aborígenes del inframundo; mientras, al otro lado de la tarima coreaban “mucha ropa, mucha ropa”. Extasiado, desabrochaba bruscamente su camisa diciendo: “vámonos poniendo cómodos”. Así, sin dejar espacio a la imaginación, fue despojándose de su atuendo, hasta lanzar al público su particular tanga roja.

La multitud, anonadada, reía y disfrutaba de ver al artista saltando sin control por todo el escenario; con acciones tan particulares que iban desde beber agua de una de sus botas hasta frotarse el micrófono por todo el cuerpo.

Para el hombre de las cavernas nasales, como también se hace llamar, sus seguidores son aborígenes, por eso su propuesta de música alternativa latinoamericana, compuesta de sonidos rudimentarios y pesados, logra sacar lo más ancestral del ser.

“La música electrónica no es del futuro, es del pasado, por eso hay que agarrarla a golpes”, expresó Silverio.

Los asistentes bailaron y celebraron con orgullo estridente al ritmo de canciones como El Baile con el Diablo, Salón de Belleza y Perro; siendo el festival el momento perfecto para presentar su séptimo álbum de estudio.